Ing. Margarita Aste

En días pasados tuve la oportunidad de platicar con jóvenes adolecentes y sus padres. Estos jóvenes tenían que decidir el área de especialización a la cual entrarían en tercero de prepa. Habían para todas las áreas, pero lo que quiero comentarles es de la escasez de jóvenes mujeres que querían entrar en fisica-matemáticas, para continuar sus estudios en áreas relacionadas con ciencias, tecnología y matemáticas. Yo fuí una de las pocas mujeres, de mi generación que estudío ingenieria, pensé que las cosas ya habían cambiado. Lamentablemente, veo que aun no. Es muy importante ofrecer las mismas oportunidades a niños y jóvenes de ambos sexos y no orillar a las niñas a carreras que son " más" para mujeres.
A mediados de los 80, se efectuaron varios estudios enfocados a ver la diferencia entre la forma como los niños y niñas ven y responden a las computadoras. En general los investigadores encontraron que había mayor representación de niños en cursos opcionales , y en clases o actividades extracurriculares con frecuencia relacionadas con computación. La proporción era con frecuencia tan alta como 3 a 1, además de tener una disposición hacia las computadoras mas positiva que la de sus compañeras.
Las niñas generalmente expresaban dudas acerca de su habilidad con la tecnología e indicaban que veían a la computadora como una herramienta mas apropiada para los niños y aun cedían el uso de las mismas a los niños.
Estas diferencias también se reflejaban en los hogares, donde los padres tendían a comprar las computadoras para sus hijos más que para sus hijas y gastaban más dinero en equipo y programas cuando estaba involucrado un niño. Cuando las niñas llegaban a tener acceso a computadoras en casa, pasaban por lo general, menos tiempo usándola que los niños con acceso similar.
Esta brecha de actitudes y comportamiento masculino y femenino se volvía mas pronunciado en secundaria y preparatoria. De hecho, varios estudios con niños de hasta diez años de edad no encontró diferencia alguna entre el tiempo que los niños y niñas pasaban frente a las computadoras o lo que disfrutaban de actividades usándolas. La tendencia de las niñas a perder interés y tener menos confianza en sus habilidades a medida que llegan a la adolecencia, es paralela a lo que sucede con su disposición hacia las ciencias y las matemáticas en el mismo periodo de tiempo y nos lleva a las mismas preguntas. ¿Por qué las niñas de repente pierden interés y se vuelven menos capaces en matemáticas, ciencias y tecnología ?
No hay ningún tipo de concenso sobre la existencia de una diferencia fisiológica en la adolescencia que dé más capacidad a los niños sobre las niñas. Lo que sí es claro, es que el factor más fuerte es la presión social y de sus mismos compañeros. Lo que ven es predominio de hombres y niños en este campo. Más hombres en exposiciones y tiendas de computación, tanto vendedores como clientes. En anuncios, las mujeres salen como secretarias u objetos sexuales, los hombres como expertos. Profesores de computación muchas veces los únicos hombres en escuelas donde todos las demás profesoras son mujeres. Esto mismo lo ven los adultos por lo que no esperan que a las niñas les guste la computación y actuán conforme a ello.
Varios estudios han demostrado que las niñas logran resultados tan buenos ( o casi tan buenos ) como los niños en las escuelas que requieren que ambos tomen los mismos cursos de matemáticas y ciencias, pero si los cursos son opcionales, en general las niñas no los tomarán. Esto aumenta la brecha entre sexos a medida que pasa el tiempo, disminuyendo la probabilidad de que las niñas cuenten con los requisitos necesarios para estudiar una carrera en matemáticas o ciencias, aun si su interés no disminuye. Un estudio de 1200 alumnos de tercero de secundaria mostró que los niños lograron mejores resultados que las niñas solo en las escuelas donde los hombres y las mujeres tenían una percepción diferente de su habilidad para aprender matemáticas y ciencias, en cambio los lugares donde las mujeres creían que podían obtener tan buenos resultados como los hombres, había poca diferencia entre los dos grupos.
Existen aun muchas preguntas por contestar sobre niños, niñas y computadoras. La mayoría de estos estudios fueron hechos entre 1984 y 1985, en EE.UU. en una época que las computadoras estaban empezando a usarse en las escuelas en número significativo y su uso pricipalmente era programar.
Es difícil saber, con estos estudios, si experiencias tempranas positivas con computadoras a través de varios años pudiera hacer alguna diferencia en la forma como las niñas se sienten con respecto a la tecnología, cuando llegan a la adolecencia. También vale la pena preguntarse si las niñas siguen viendo a las computadoras como algo masculino aun cuando no se usen para programar, si no más bien para escribir, dibujar y otras actividades no tan relacionadas con ciencias y matemáticas.
Estudios mas recientes (1989) muestran evidencia de un cambio de actitudes. Niños de 3ro y 6to de primaria que llevaban varios años usando computadoras las usaban con la misma confianza, fueran hombres o mujeres, es más las niñas mostraban mayor interes que los niños de su salón.
El segundo estudio practicado a niños de secundaria mostró que las niñas les gustaba usar las computadoras tanto como a los niños y aprendian lo mismo siempre que los programas no tuvieran un enfoque tradicionalmente "masculino" como explosiones, batallas y otras imágenes que por algun motivo se identifica más con los niños. Esto nos da una idea que el tipo de software empleado puede ser muy importante. Pero ¿realmente importa que a las niñas no les interese las computadoras?
Que las niñas las eviten es malo pues las computadoras irán comvirtiendose cada vez más en herramientas de uso diario para los trabajos que las mujeres quieran tener. A medida que el mundo se vaya computarizando, las personas sin habilidades de computación se encontrarán cada vez en mayor desventaja para conseguir trabajo. Las personas que eviten la computadora porque fue un taboo en su niñez tendran muchas dificultades para lograr sobreponerse a estas actitudes negativas y aprender a usarla de adultos. Y si siguen las cosas igual, un número desproporcionado de estas personas va a ser mujeres.
¿Que se puede hacer para cambiar esta tendencia?
El libro La Computadora Neutral: Computadoras para Niños y Niñas, resultado de dos años de investigación, da muchas sugerencias que cuando se implementaron en escuelas de nivel secundaria y preparatoria lograron resultados muy positivos:

  1. Informe a otros.
  2. Aborde a las niñas específicamente:
  3. Diseñe actividades con la computadora que vayan de acuerdo a los intereses de las niñas.
  4. Dele mucha importancia al aspecto social: las adolecentes tiene una gran necesidad de contacto social. Se mueven en grupos no individualmente. La presión de sus compañeros es muy fuerte, lo cual hace que el ser diferente sea muy difícil.
  5. Enfatice la utilidad de las computadoras: Muchos profesores se han dado cuenta que a diferencia de los niños que pieden estar felices frente a la computadora jugando o probando opciones, las niñas quieren que las computadoras hagan algo útil. Por lo que a las niñas les interesará más si se les presenta como algo que las va a ayudar a hacer algo que quieren o necesitan hacer.
  6. Vuelva a hacerlo el próximo año: Probablemente el uso de estrategias como éstas durante algunos meses hará que se cierre la brecha existente entre niños y niñas pero las alumnas nuevas del próximo año no vendrán preparadas. Por lo que es bueno repetir lo que funcionó bien y probar otras cosas nuevas. Por ejemplo: Establecer un programa de mentores en el cual las alumnas mayores con más experiencia ayuden a los menores. Por ultimo relájese, cuando las niñas ya usan las computadoras tanto como los niños, las nuevas alumnas darán por hecho que esto es lo normal.
Bibliografía:
* The Neuter Computer: Computers for Girls and Boys, Jo Shuchat Sanders, Antonia Stone, 1986.
* Do your Female Students Say "No thanks" to the Computer? Jo Sanders, Women`s Action Alliance 1987.
* Kids & Computers. Judy Salpeter 1992.
La Tecnología en la Enseñanza
Quipus, s. a.
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