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Visión del Futuro
Personas Inútiles con Alto Nivel de EducaciónIan JukesAcababa de terminar de hablar en un congreso internacional de educación. Lo que pasó después me dejó completamente atónito. No fue sólo lo que dijo sino quién lo dijo y cómo lo dijo. El comentario fue el siguiente:“Nuestros alumnos están entre los que obtienen los mejores resultados académicos en el mundo en el TIMS”. TIMS quiere decir el tercer estudio internacional de matemáticas y ciencias por sus siglas en Inglés (Third International Mathematics and Science Study). El que me lo estaba comentando estaba describiendo alumnos de su país. Mientras salíamos, me comentó calmadamente. “El problema es que la mayoría de ellos (los estudiantes) no tendrían ni idea de cómo salir de una bolsa de papel mojada aun si su vida dependiera de ello. No son más que personas inútiles con alto nivel de educación.” Yo me quedé sin habla. ¿Personas inútiles con alto nivel de educación? ¿Qué era lo que realmente nos estaba tratando de decir? Nos entró la curiosidad. ¿Cuáles eran las diferencias entre tener mentalidad escolar y poseer mentalidad del mundo exterior? ¿Cómo podían tantos de estos estudiantes ser buenos en la escuela y obtener buenos resultados en los exámenes y a la vez no estar preparados adecuadamente para la vida? ¿Qué estaba pasando? Después de mucho debate sobre nuestras expectativas sobre el quién, qué, porqué, dónde, cuándo y cómo alrededor del aprendizaje escolar, pensamos que finalmente tenemos una respuesta. Así que la respuesta está relacionada con cómo enseñamos a nuestros alumnos a aprender y a pensar. Cuando los niños entran por primera vez a primaria, están completamente dependientes de que sus profesores les digan qué hacer, cómo hacerlo, cuándo hacerlo, dónde sentarse cuando lo están haciendo y aun por cuanto tiempo. El enfoque principal está en dominar el contenido y aprender a través de la memorización dentro de un ambiente de instrucción estrictamente controlado. En este ambiente, el dominio del contenido se valora más que el pensar de manera crítica sobre el contenido. Los profesores le dicen a los alumnos lo que tienen que hacer para pasar el examen, para pasar el curso, para pasar de año, para subir al siguiente nivel y finalmente para graduarse. Todas las respuestas están pre-arregladas, pre-formateadas y listas para absorberse por aquellos que están dispuestos y capaces de jugar el juego llamado escuela. Estos son los que tienen éxito académico. Estos son los alumnos que están cómodos funcionando en la cultura de dependencia- dependientes con el profesor, dependientes del libro de texto, dependientes del examen. Luego después de graduarse de la escuela, habiendo pasado 13 o más años en el sistema, la infraestructura que ha mantenido a los alumnos por todos sus años en la educación, de repente se elimina. Cuando esto sucede, muchos de los alumnos se caen de cara a medida que entran al mundo real. Y no podemos comprender por qué. Aun cuando somos nosotros, los profesores, los que somos responsables de crear esta cultura de dependencia en el profesor, los libros de texto y el examen, nos sentimos confundidos. En el mundo actual, el éxito en la escuela es claro, que no garantiza el éxito en la vida. Entonces ¿cuál es el problema? La respuesta se encuentra en nuestros esfuerzos por asegurar conformidad en nuestros alumnos. En algún momento, hemos perdido de vista la necesidad de desarrollar en nuestros alumnos la capacidad de convertirse en pensadores y protagonistas independientes. Si nuestros alumnos han de sobrevivir o más aun, prosperar, en la cultura del siglo 21 de automatización impulsada por la tecnología, abundancia y acceso al mundo del mercado global de trabajo, el pensamiento independiente y su corolario, el pensamiento creativo tienen el mayor valor. Si nuestros alumnos han de ser exitosos en hacer la transición, nuestro trabajo como educadores debe consistir en pasar de demandar la conformidad de nuestros alumnos, a hacernos progresivamente más redundantes. A medida que hacemos esto, debemos cambiar la responsabilidad de aprender del profesor, donde ha estado tradicionalmente, hacia los “aprendedores” (alumnos) donde debe de estar. El cambio parece simple, pero en realidad es una tarea increíblemente compleja porque para que suceda, debe ocurrir en el corazón y en la mente de cada uno de los participantes de la educación- desde el político, el diseñador de políticas, el administrador, el profesor, el padre y hasta el estudiante. El paradigma nuevo y diferente de enseñar y aprender es aquel de retiro progresivo. Nuestra responsabilidad debe ser asegurar que nuestros alumnos ya no nos requieran para cuando se gradúen de la escuela. Esto no es diferente de lo que hacemos como padres, Piense en los primeros pasos tentativos de sus hijos. Ellos se pararon tambaleándose y titubeando. Inevitablemente se cayeron. ¿Qué hicimos cuando esto sucedió? ¿Nos acercamos y les dijimos “3.9 reprobaste. 28%, No acreditado, lo siento, ya tuviste 5 oportunidades, no tienes derecho a más”? ¡La respuesta obviamente es NO! ¿Qué hicimos? Aplaudimos, los ayudamos a levantarse, los sacudimos, les limpiamos las lágrimas y los alentamos a tratar nuevamente. Comprendimos que nuestra labor como padres, a pesar de lo difícil y retador que puede ser, particularmente durante los años de adolescencia, es ayudarlos a ser independientes. Personas que pueden pararse por si solos, a medida que empezaron a hacer su camino por la vida. ¿Entonces qué debemos de hacer? ¿Renunciamos a ayudar a nuestros alumnos a adquirir mentalidad escolar y simplemente nos enfocamos en ayudarlos a tener mentalidad del mundo exterior? Definitivamente no. Necesitamos que tengan tanto mentalidad escolar como mentalidad del mundo exterior. Esto no es una cuestión de esto o aquello. Aun más que esto, hay una pregunta más profunda que necesitamos hacernos, ¿Qué es lo que queremos que sean, sientan, piensen y hagan nuestros alumnos, que demuestre de manera cuantificable, que están dispuestos a dar el paso de la escuela al mundo en el que trabajarán, vivirán y jugarán? Esto no es algo simple de responder porque nuestro mundo actual está en un constante y rápido flujo y es profundamente complejo. Y no se está volviendo más simple. Vivimos en un mundo dinámico de InfoWhelm (o abundancia, exceso de información), en el que el contenido está creciendo de manera exponencial tanto en cantidad como en complejidad. En este entorno cambiante en el que el contenido digital está accesible a nuestros dedos, los aprendedores deben de poder pasar de una simple maestría de recordar contenido al desarrollo de la capacidad de interpretar y aplicar información nueva y vieja a situaciones, problemas y ambientes nuevos. El acceso a la información en sí no es un problema. Más bien el aprender a convertirse en un consumidor de información creativo y que discierne sí lo es. En esta nueva realidad digital, la aplicación de habilidades cognitivas independientes de nivel superior, dentro del contexto del mundo real, vida real y tareas de tiempo real y de ser capaz de transferir el aprendizaje previo a situaciones y retos nuevos y diferentes es de importancia crítica. Creemos firmemente que el usar la “retirada progresiva” y promover alumnos con mentalidad del mundo exterior en la escuela requiere un gran cambio para el paradigma existente educativo. Permitir este cambio demanda que repensemos el diseño de nuestras escuelas, nuestros salones de clase y otros ambientes de aprendizaje. Al mismo tiempo, requerimos repensar nuestras creencias de lo que es diseño instruccional, lo que implica el aprendizaje e inclusive nuestras definiciones de lo que implica ser inteligente. Y por último, también debemos de repensar en cómo evaluamos y calificamos tanto la instrucción efectiva como el aprendizaje efectivo. La cantidad de contenido que trae el InfoWhelm que crece exponencialmente, se ha salido totalmente fuera del contenido de los cursos tradicionales de la escuela. Las nuevas áreas de contenidos incluyen conciencia global, alfabetización financiera, económica, empresarial y cívica, sensibilización de la salud y el bienestar, liderazgo, ética, responsabilidad, rendición de cuentas y muchos otros. En particular, convertirse en un aprendedor independiente requiere del desarrollo de dos tipos de habilidades: aquellas que emergen de las inteligencias críticas cognitivas y las de las inteligencias emocionales. La inteligencia cognitiva involucra principalmente las habilidades racionales de nivel superior. Estas incluyen cómo manejar, interpretar, validar, transformar, comunicar y actuar de acuerdo a la información. Estas inteligencias cognitivas incluyen el razonamiento abstracto, la resolución de problemas, comunicaciones, creatividad, innovación, aprendizaje contextualizado y la alfabetización técnica y de habilidades de información y de medios usadas en el contexto de áreas de contenido. La inteligencia emocional incluye cuatro conjuntos de habilidades principales: auto-consciencia, auto manejo, consciencia social y manejo de relaciones. Hoy existe mucha evidencia que muestra que se puede obtener un apalancamiento significativo si se promueven estrategias de aprendizaje en la inteligencia emocional. La inteligencia emocional es particularmente importante en el desarrollo de mentalidad del mundo exterior. Además existe lo relacionado no solo a ¿qué es lo que evaluamos? sino ¿cómo evaluamos el aprendizaje? Los exámenes estandarizados sólo pueden medir un pequeño rango de habilidades cognitivas racionales que pueden ser medidas en un examen de elección múltiple o de llene los espacios. El aprendizaje verdadero es mucho más que esto. El punto final es que las escuelas deben de cambiar drásticamente si vamos a lograr revertir el crecimiento de la desconexión entre tener mentalidad escolar y tener mentalidad del mundo exterior. Si vamos a hacer que las escuelas sean más relevantes a los futuros de nuestros alumnos, si vamos a preparar a los alumnos para el mundo real que los espera, hay por lo menos cinco cambios que debemos de hacer.
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